El escritor de ciencia ficción escribía y, mientras tanto, pensaba que, en la infinitud de universos paralelos, otras versiones de él, en ese instante exacto, gestaban todas las novelas posibles, algunas que únicamente diferían en un punto de la suya, otras que ni siquiera pertenecían al género. Medio en broma, deseó que la suya fuera la mejor. Siguió escribiendo. Más tarde, reflexionó que si los mundos múltiples eran interminables, existía la posibilidad muy cierta de que la historia que él imaginaba, sus lugares y personajes, habitaran alguno de aquellos; esto lo divirtió. No mucho después, tomó conciencia de que su vida misma, tan real aquí y ahora, podría ser la ficción de otro, en algún universo probable. Sus manos se paralizaron, suspendidas sobre el teclado, mientras analizaba la conclusión a la que había arribado y los cabellos de la nuca se le erizaban levemente. Esto duró poquísimos segundos. Por fin se encogió de hombros, convencido de que nada había por hacer si las cosas funcionaban de esa manera y no de otra, y continuó escribiendo.
Francisco Costantini
nació el 11 de mayo de 1983 en Mar del Plata. Es profesor en Letras por la Universidad Nacional de dicha ciudad y se desempeña como docente de Lengua y Literatura en varios colegios. También es editor de Letra Sudaca Ediciones. Ha participado con sus textos en revistas y antologías. Actualmente tiene una novela inédita, Todo lo que viene es peor, y está terminando un ensayo sobre la figura del monstruo en la ciencia ficción.
Cuando un niño se pierde en la playa
1Cuando un niño se pierde en la playa, la...
Ficciones diarias
Para acceder a una buena ficción de terror basta...
También te puede interesar
¿Hay algo más incompleto que un olor?
Olvidé el teléfono entre sartenes y cacerolas, con el...
El cuento de Navidad de Auggie Wren
Le oí este cuento a Auggie Wren. Dado que...
De las enormes desventajas que ocasionan las transmisiones de fútbol en diferido
La verdad, la verdad…yo al tipo ni lo conocía....
Los colores de la felicidad (cap.1)
Joel Fernández
La Habana, enero de 1967
Quizá sea porque soy...

