Festival

El pasto recién cortado le pincha la espalda. Siente la fría humedad que lentamente empapa su pijama y alivia el calor pasado durante la...

El almohadón ensagrentao

El julepe que m’agarró cuando levanté l’almohada. Casi me voy de ojete nomá con el bicho fiero ese y toa la sangre. Iguá eso fue...

Freddy Krueger

A veces seguíamos de largo hasta la noche. Se hacían las nueve, comprábamos pizza entre todos o la mamá nos cocinaba algo y nos...

Una tarde naranja

La nariz en la arena. La nariz sola, sin cuerpo. Una pirámide de piel curtida que apenas sobrepasa la línea de superficie. La respiración...

Bienes Raíces

Se había desatado entre ambas inmobiliarias una batalla sorda y muda.  Feroz. El barrio era pequeño, y los avatares económicos de la Argentina dejaban al mercado...

El tío Coma

Nos llamaron una noche en que veíamos Alien, justo en la parte en que uno de los astronautas descubre los huevos y un monstruo...

Las camadas

Desde temprano están con las muecas y el humor del invierno. No me llevo bien con los mayores, cuando no quiero hacer un mandado...

Calcitas rojas

Primero que nada, sacarse el guardapolvo y dejarlo en el roperito de la pieza, que no se ensucie. Recién empieza la semana y tiene...

Volver…

¡Distingue, pues, el lugar en el que has de nacer  y elige con cuidado el mundo!   Bardo-thodol. Anónimo   Y luego de una hora de espera llego al...

Lili

El auto no estaba, las llaves tampoco: tenía media hora como mucho antes de que mamá volviera. Por las dudas, no me confié y...

El gorro de piel

   Si hay pan en la mesa y somos muchos, que en muchos se parta el pan y dios. Era la frase del padre villero...

El colectivo negro

Cada mañana me levantaba temprano para tomar el colectivo. En la parada me encontraba, a veces, con un viejo de pelo blanco bien peinado...

Intrusiones

Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, que me fuiste muy dulce, más maravilloso me fue tu amor que el amor de las mujeres ...

Los dos alfiles

En la feria del libro de Chivilcoy de 2007, de la que yo era el encargado de prensa, se organizó una muestra en homenaje...

El kiosco de la esquina

—¡Tarada! —gritó Marcelo.  —¡Mirá quién habla! —grité yo.  —¡Estúpida!  —¡Ignorante, bestia, analfabeto! —si era por gritar yo no me iba a quedar atrás—. ¡Bruto, animal! ¡Lo único...