78

spot_img

En la noche del centro, la multitud. Banderas, bocinas, cánticos. En una esquina, se encuentran dos hombres. Dos años sin verse. Los dos cambiados. Estás igual, se mienten. Lo que compartieron, se acuerdan. No necesitan decírselo. Los dos piensan que el otro estuvo chupado. Tampoco lo dicen. Alrededor, la fiesta popular. La emoción de los dos, la misma. Dura poco. Si los dos están vivos, el otro puede ser un delator. Los dos, apurados, vuelven a perderse en la multitud. Ninguno imagina que el otro se salvó de milagro. Los dos, ahora, cada uno por su lado, se dan vuelta para ver si el otro lo sigue.

 

Guillermo Saccomanno

Guillermo Saccomanno
Guillermo Saccomanno
(Buenos Aires, 1948) publicó, entre otros libros, Situación de peligro, Bajo bandera, Animales domésticos, El buen dolor, El pibe, y la trilogía sobre la violencia compuesta por La lengua del malón, El amor argentino y 77. Ha ganado el Premio Crisis de Narrativa Latinoamericana, el Premio Club de los XIII, el Primer Premio Municipal de Cuento, el Premio Nacional de Novela y el Premio Dashiell Hammett. Con su novela El oficinista (2010) obtuvo el Premio Biblioteca Breve Seix Barral. Su crónica Un maestro (2011) recibió el Premio Rodolfo Walsh. Su último libro, Cámara Gesell (2012), recibió el Premio Dashiell Hammett. Sus relatos fueron traducidos a diversos idiomas y adaptados al cine y la televisión. En la actualidad es colaborador de Página/12 y coordina un taller de narrativa.

Conyugal

No es que no tengan nada que decirse sino...

Criatura

La primera vez que Francisco, el inquilino del séptimo...

Esperar una ola

Al terminar la temporada, cuando la playa se vacía,...

Globos

Tamara y Coco se hicieron amigas desde la primera...

Huérfanos

Están los dos frente a la puerta del décimo...

Terrible accidente del alma (cap.1)

Desde sus primeros días de colegio, el chico se...

Terrible accidente del alma (cap.1)

Desde sus primeros días de colegio, el chico se...

También te puede interesar

La jirafa Carolina

A mí me debe haber quedado el cuello más...

Paso del Tigre (fragmento)

Hablaron torpemente, como hacían cuando gastaban minutos y palabras...

Daliah

Apenas entra en mi celda, cada mañana, el embajador  Brunini...

Tiempo de cerezos en flor

Ahí estaba de nuevo, el cartero. Después de que...
Publicación Anterior
Publicación Siguiente