#LaPalabraPrecisa

#271

19/07/2019

 

El juego de la araña

Gabriela Exilart

 

No le gustan las arañas, nunca le gustaron.

 

Cierra la puerta y entra en la cocina casi sin hacer ruido, no quiere hacerse notar. Todo está igual que hace media hora, pero para él todo es distinto, siempre.

 

Pese a su intento de pasar desapercibido recibe el gesto de reproche de su madre, quien no entiende que a los doce no se tienen ganas de dormir la siesta. Menos esa siesta donde las arañas tejen, hurgan, se meten por debajo de la ropa, muerden.

 

Sabe que es diferente, puede darse cuenta de eso, lo siente en las miradas de las otras madres del colegio, en las palabras dichas como si se las dijeran a un niño pequeño, en las lágrimas sostenidas de la abuela en cada encuentro familiar. Ya no quiere ir más a visitarlos.

 

Pero esa diferencia que a todos parece conmover no le ha quitado el sentido de poder distinguir lo que está bien de lo que está mal. Y sabe que el juego de la araña está mal, además siempre le toca perder.

 

Se sienta, bien al borde de la silla, irritado pese a que no es la primera vez; se siente incómodo, teme que algo se escape. Se retuerce las manos, no sabe qué hacer. Quiere hablar pero no siente la confianza suficiente, si nunca le creen. En la escuela siempre es el culpable de todo, cada travesura de los demás se la meten a él en la mochila. Saben que no puede defenderse y abusan de su inocencia y escasez de palabras.

 

–¿Qué pasó, Carlitos? –pregunta la abuela–. ¿El abuelo ronca y  no te deja dormir?

 

El chico niega y se aleja, se sienta en el sofá, esta vez bien contra el respaldo porque ya se aseguró de que no va a salir nada, que está todo seco. Finge concentrarse en el rompecabezas que su madre se empeña en llevar a todos lados a ver si se le despierta la inteligencia.  No puede con las piezas, las manipula con sus manos torpes, regordetas, las cuenta, cree que están todas, pero no puede, no encajan, como no encaja él en esa madriguera.

 

Mira a su hermana, más pequeña que él pero más inteligente. Él lo sabe. La niña, con sus ocho años, es mucho más viva, puede entablar una conversación seria y hasta defender una postura, tenga o no razón. En la escuela ella es cabecilla de su grupo. En cambio él ni siquiera puede negarse al juego de la araña. Quizás si fuera menos tonto la elegida sería ella, aunque ella no se dejaría ganar, es demasiado orgullosa. Enseguida empezaría a los gritos, como cuando él quiso ver qué había debajo de su bombacha. La había sorprendido en el baño, sentada en el inodoro, y no entendió por qué ella podía hacerlo así y él no. Ante los chillidos agudos de su hermana había aparecido su madre y lo había sacado de ahí a los golpes. Él sólo quería entender.

 

Ella, la nena, la preferida de todos. Nadie siente pena por ella, al contrario, festejan todas sus monerías y la felicitan por sus logros en la escuela.

A él nada, siempre confinado a la siesta y al juego de la araña. Ese juego pegajoso donde siempre pierde. La araña gana cada vez dejándole la piel irritada y la entrepierna llena de baba. Tiene que limpiarse, a mamá no le gusta que se ensucie la ropa.

 

La familia reunida alrededor de la mesa conversa y toma mate, ajena a sus dolores. La puerta de la habitación se abre y sale la araña.

 

.

 

 

Gabriela Exilart marplatense, abogada, docente en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata y coordinadora de Talleres de Escritura Creativa y Talleres de Novela.

Con su primera novela Tormentas del pasado (2012) cautivó en muy poco tiempo a miles de lectores y por su rigurosa investigación histórica obtuvo la Declaración de Interés Legislativo de parte del Senado de la Provincia de Buenos Aires. Dicha obra fue reeditada varias veces en formato tradicional y en edición de bolsillo. Pinceladas de azabache (2013) emocionó al público por la profundidad de los vínculos y los sentimientos que desbordan sus páginas. En febrero de 2017 atento a su éxito fue reeditada en formato de bolsillo. En Renacer de los escombros (2014) recupera el terremoto de San Juan de 1944 y escribe una historia de amor allí donde nada había quedado. Dicha obra fue declarada de Interés Municipal y Cultural por el Honorable Concejo Deliberante de la Municipalidad de Rawson, San Juan. En el año 2015 participó con su cuento Si tú te atreves, en la Antología Ay, amor, obra que enamoró a miles de lectores y fue reeditada en edición de bolsillo. Por la sangre derramada (2016), transcurre en la Patagonia de 1920, y relata uno de los sucesos más luctuosos de la historia argentina. Portador de sueños (2016), es una Antología autopublicada de relatos y cuentos que reúne las voces de sus alumnos de uno de los Talleres de Escritura que coordina desde el año 2015. Además de sus novelas publicadas posee varias inéditas, algunas de tinte policial y realismo sucio. En el marco de la Feria del Libro de Mar del Plata 2015, obtuvo una Mención por su poema “Grietas” en el Certamen de Poesía Ilustrada organizado por la Asociación Marplatense de Arte y Cultura (AMAC). En los años 2016 y 2017 fue Jurado en el Concurso “Valijas con Historia” y “Valijas con Historia Segunda Edición”, propiciado por la Dirección Municipal de Derechos Humanos de la Municipalidad de General Pueyrredón.

 

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